21 noviembre, 2006

Morfeo se divierte

Y aunque te fuiste a dormir temiendo tener una gruesa pesadilla soñaste con una fiesta donde te reencontrabas con algunas personas, todos estaban contentos, te besabas con gente y milagrosamente te sentías casi pleno. Claro que en lo mejor te despertaste y te cayó el lunes-por-la-mañana-temprano en la cabeza, te vestiste y te apuraste a salir; la repavimentación de Av. Maipú y la de Pacífico te iban a aletargar el viaje. Bondi lleno y calor. Te bajaste para hacer una utilitaria escala programada y te diste cuenta que las llaves que necesitabas las confundiste y te trajiste otras que no te iban a servir de mucho. Llamados telefónicos varios mediante, más o menos lo solucionaste y seguiste viaje. La jornada de laborabilidad básica te distrajo un rato. La vuelta no fue mejor; el amodorramiento y la distorsión que te impedía escuchar con claridad a la Vernaci, agitaron más a tus demonios que ya el domingo habían estado inquietos. Estos decidieron entretenerse arranciando tus dolores latentes (es así; algunos demonios aturden, otros abaten, otros juegan con los sabores) ¿Qué hacer? ¿Escribir sobre tu día? No estaría tan mal; algo auto referencial urbano/cotidiano tiene éxito. También pensaste en irte a acostar temprano, tratar de obligarte a dormir. En una de esas, ibas a poder volver a saborear esa sensación de regocijo que te era tan ajena. Que patético, pensaste, intentar tener una suerte de doble vida onírica…
Al final no hiciste nada. Cosa que parece estar muy de moda últimamente.

08 noviembre, 2006

¿Falta mucho?


Hace mucho-poco tiempo, existía una creencia más firme sobre que el mundo, mal que mal, albergaba algo de magia. Hace mucho-poco tiempo, estaban más arriba en el ránking, cosas como "lo que das te vuelve", "hace el bien sin mirar..." y otras hierbas. Hace mucho-poco tiempo, el tiempo parecía trotar más que correr. El pasado, aunque pisado, pesa. El futuro sigue siendo incierto. Y es el presente el que condena.

Estoy muy reiterativo con el tema Tiempo. ¿Tendré algún trauma, dotor?
La analogía cursi, que el tiempo se escurre como arena entre los dedos ( ?) es bastante acertada. Tal vez el Problema no sea que el tiempo pase rápido. Sino, el no llegar a disfrutarlo.
Al final, parecería que siempre me estoy preparando para un momento mejor que casi nunca llega. Siendo probable que inscrustarme y saborear cada instante sería más placentero/productivo. Y los mismos pasan. Y siguen pasando, y pasando, y pasando.
Y pasando.